Tal y como lo esperábamos. Gabriel se comprotó bien en su primer día de entrenamiento. se sentía una sensación de paz en Siempre Amanecer y aunque al inicio Gabriel tuvo sus reparos para entrar, cosa de segundos, al salir llegó riéndose y feliz.
Creo que ese es el lugar. Marina y yo estamos felices. Inclusive me sorprendió en un momento que lo dejamos libre, que se sentara frente al piano de la sala de espera y le llamara la atención tocar sus teclas.
Mañana lo volveré a llevar y veremos con qué cosas nuevas nos sorprende. Bye.
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